EQUIPO DE COORDINACIÓN DE PEQUEÑAS COMUNIDADES

Este equipo está integrado por el sacerdote asesor, el matrimonio coordinador general, y el coordinador de cada pequeña comunidad.
Cada coordinador es el encargado de motivar la reunión, anima un trato cordial y fraterno, está atento a la asistencia y al apostolado personal de cada miembro. Recibe el sobre para el duesmo que luego llevará a la parroquia.

Coordinadores

Coordinadores de comunidad
Todas las comunidades reciben mensualmente una catequesis, basada, ya sea sobre la fecha significativa del mes, sobre algún mensaje o documento Papal.
El coordinador será el encargado de asistir a la reunión de coordinación, que es el espacio  donde se informa y evalúa el caminar de cada comunidad,  además ahí se programa todo evento comunitario.
En este momento son10 las comunidades que se reúnen, algunas en las casa u otras en los salones de la parroquia.  Ellas son: 1-San Juan Stone coordina Liliana Aguirre,  2-San Ezequiel Moreno coordina Ramona Novo, 3-Sagrada Familia coordina Hugo Andino, 4-Dulce Nombre de María coordina Eduardo Perdomo, 5-San Pablo coordina Marta Vallejos, 6-Nuestra Señora del Pilar coordina Miryam Manzúr, 7-Señora y Señor del Milagro coordina Silvia Palacios, 8-Santa Teresa coordina Oscar Noceda, 9- San Juan Pablo II coordina Francisca Franco, 10-Santa Rita coordina Susy y Ricardo Cagliolo.
En este momento está abierta la inscripción a una pre-comunidad, funciona los días sábado a las 18hrs. en la Parroquia, coordina Miryam Manzú.

Comunidad San Juan Stone

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San Juan Stone, presbítero y mártir

Fiesta: 25 de octubre

Esta comunidad se formó a fines del 2006. Toma su nombre del mártir san Juan Stone que fue condenado a sufrir la pena capital, fue ahorcado el 27 de diciembre de 1539 en una plaza de Canterbury. El Papa León XIII lo beatificó en 1886 y Pablo VI lo canonizó el 25 de octubre de 1970 junto con otros treinta y nueve mártires ingleses. El Papa Pablo VI decía en la ceremonia de canonización de Juan Stone junto con un grupo de mártires de Inglaterra y Gales: “La Iglesia y el mundo de hoy tienen suma necesidad de estos hombres y mujeres, de toda condición y estado de vida, sacerdotes, religiosos y laicos, porque únicamente personas de una estatura y santidad así, serán capaces de cambiar el rostro atormentado de nuestro mundo y de conducirlo por los caminos de la paz deseada íntimamente, aunque no siempre de modo consciente, por todo ser humano”.
Juan Stone se encontraba en el convento agustiniano de Canterbury cuando el 14 de diciembre de 1538 llegó un emisario del rey Enrique VIII con la orden de cerrar la casa. Los religiosos o juraban fidelidad al rey, o huían fuera del país o afrontaban el riesgo del encarcelamiento. El padre Juan Stone tomó la decisión de negarse a firmar el juramento a la autoridad real.
Encarcelado, compareció ante Thomas Cromwell, consejero privado de Enrique VIII, pero nadie consiguió arrancarle la desobediencia a Roma. Se mantuvo firme en su convicción de que el rey “no podía ser cabeza de la Iglesia en Inglaterra, debiendo serlo un padre espiritual nombrado por Dios”, es decir, el Papa. Fue condenado a muerte por defender la unidad de la Iglesia y no someterse al rey Enrique VIII que había sido proclamado por el parlamento cabeza suprema de la Iglesia en Inglaterra.
En un primer momento, el Papa Clemente VIII honró a Enrique VIII con el título de Defensor de la fe por sus escritos contra Lutero, pero las tensiones entre Londres y Roma estallaron por asuntos matrimoniales que determinaron el cisma entre la Iglesia católica y la anglicana.
El amor de Cristo ha reunido a un gran número de discípulos para llegar a ser un sola cosa, a fin de que en el Espíritu, como Él y gracias a Él, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los siglos, amándolo «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (Dt 6,5) y amando al prójimo «como a sí mismos» (cf Mt 22,39).
Entre estos discípulos, los reunidos en las comunidades religiosas, mujeres y hombres «de toda lengua, raza, pueblo y tribu» (Ap 7,9), han sido y siguen siendo todavía una expresión particularmente elocuente de este sublime e ilimitado Amor. Nacidas «no del deseo de la carne o de la sangre» ni de simpatías personales o de motivos humanos, sino «de Dios» (Jn 1,13), de una vocación divina y de una divina atracción, las comunidades religiosas son un signo vivo de la primacía del Amor de Dios que obra maravillas y del amor a Dios y a los hermanos, como lo manifestó y vivió Jesucristo. (La Vida Fraterna en Comunidad, 1).

Comunidad San Ezequiel Moreno

San Ezequiel Moreno

San Ezequiel Moreno, obispo

Fiesta: 19 de agosto

Ezequiel (Alfaro, La Rioja, España, 9 de abril de 1848 – Monteagudo, Navarra, 19 de agosto de 1906) profesó como agustino recoleto a los 17 años, el 22 de septiembre de 1865. El 3 de junio de 1871 se ordenó de sacerdote en Manila (Filipinas) y en Filipinas transcurrieron los siguientes quince años de su vida, marcados por un ardiente celo apostólico. Desde 1888 hasta pocos meses antes de su muerte vivió en Colombia, donde desarrolló una multiforme actividad: restauró la provincia recoleta de La Candelaria, instauró una nueva época misionera en su Orden y en la nación con la erección del vicariato apostólico de Casanare (1893) y desde 1896 gobernó la diócesis de Pasto.
A una total disponibilidad supo aunar una fortaleza a toda prueba en la defensa del mensaje cristiano en un periodo de anticlericalismo y de ataques a las instituciones católicas. Fue muy devoto del Sagrado Corazón y mostró siempre un gran amor e interés por las cosas de la Orden. Al sentir en su cuerpo los efectos devastadores de un tumor maligno, se retiró al convento de Monteagudo, en el que había emitido su profesión religiosa y del había sido prior de 1885 a 1888. En él murió el 19 de agosto de 1906 y, en una capilla nueva de su iglesia, se siguen venerando sus reliquias.
Beatificado en 1975, fue canonizado por Juan Pablo II en Santo Domingo (República Dominicana) el 11 de octubre de 1992 durante la solemne clausura del V centenario de la Evangelización de América Latina. Es considerado patrono de los enfermos de cáncer. En la Iglesia de la Consolación se realizan misas por los enfermos todos los 19 de cada mes.
El amor de Cristo ha reunido a un gran número de discípulos para llegar a ser un sola cosa, a fin de que en el Espíritu, como Él y gracias a Él, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los siglos, amándolo «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (Dt 6,5) y amando al prójimo «como a sí mismos» (cf Mt 22,39).
Entre estos discípulos, los reunidos en las comunidades religiosas, mujeres y hombres «de toda lengua, raza, pueblo y tribu» (Ap 7,9), han sido y siguen siendo todavía una expresión particularmente elocuente de este sublime e ilimitado Amor. Nacidas «no del deseo de la carne o de la sangre» ni de simpatías personales o de motivos humanos, sino «de Dios» (Jn 1,13), de una vocación divina y de una divina atracción, las comunidades religiosas son un signo vivo de la primacía del Amor de Dios que obra maravillas y del amor a Dios y a los hermanos, como lo manifestó y vivió Jesucristo. (La Vida Fraterna en Comunidad, 1).

Comunidad Sagrada Familia

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Sagrada Familia

Fiesta: Primer Domingo después de Navidad

“La familia es la primera comunidad de vida y amor el primer ambiente donde el hombre puede aprender a amar y a sentirse amado, no sólo por otras personas, sino también y ante todo por Dios.” (Juan Pablo II, Encuentro con las Familias en Chihuahua 1990).
El Papa Juan Pablo II en su carta a las familias nos dice que es necesario que los esposos orienten, desde el principio, su corazón y sus pensamientos hacia Dios, para que su paternidad y maternidad, encuentre en Él la fuerza para renovarse continuamente en el amor. Así como Jesús creció en sabiduría y gracia ante Dios y los hombres, en nuestras familias debe suceder lo mismo. Esto significa que los niños deben aprender a ser amables y respetuosos con todos, ser estudiosos obedecer a sus padres, confiar en ellos, ayudarlos y quererlos, orar por ellos, y todo esto en familia.
Recordemos que “la salvación del mundo vino a través del corazón de la Sagrada Familia”. La salvación del mundo, el porvenir de la humanidad de los pueblos y sociedades pasa siempre por el corazón de toda familia. Es la célula de la sociedad.
Esta humilde comunidad de la Sagrada Familia hace más de veinte años que peregrinan juntos, compartiendo la fe de Jesús en sus vidas. Viven atentos y cuidándose unos a otros, no permiten que nadie se sienta solo, especialmente las personas enfermas y mayores que pertenecen a la comunidad.  Nunca sus reuniones son tristes, siempre reina  la Alegría Cristiana.  La comunidad  vive a pleno  la Comunión de los Santos, rezan juntos al final de cada encuentro, un Ave María por cada uno de los siete miembros que ya se durmieron en la paz de Dios Padre.
Cuantos dones nos regala el Señor en tantos hermanos que perseveran, misionan, trabajan incansablemente por el Reino. Cuantos jóvenes han visto el amor comunitario de los integrantes de la Sagrada Familia, cuanta vida. Recemos también nosotros con ello y pidamos especialmente por las familias argentinas, nuestros hijos, nuestro futuro.

Cronista: Teresa Reus
Entre estos discípulos, los reunidos en las comunidades religiosas, mujeres y hombres «de toda lengua, raza, pueblo y tribu» (Ap 7,9), han sido y siguen siendo todavía una expresión particularmente elocuente de este sublime e ilimitado Amor. Nacidas «no del deseo de la carne o de la sangre» ni de simpatías personales o de motivos humanos, sino «de Dios» (Jn 1,13), de una vocación divina y de una divina atracción, las comunidades religiosas son un signo vivo de la primacía del Amor de Dios que obra maravillas y del amor a Dios y a los hermanos, como lo manifestó y vivió Jesucristo. (La Vida Fraterna en Comunidad, 1).

Comunidad Dulce Nombre de María

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Dulce Nombre de María

Fiesta: 12 de septiembre

El hecho de que la Santísima Virgen lleve el nombre de María es el motivo de esta festividad, instituida con el objeto de que los fieles encomienden a Dios, a través de la intercesión de la Santa Madre, las necesidades de la iglesia, le den gracias por su omnipotente protección y sus innumerables beneficios, en especial los que reciben por las gracias y la mediación de la Virgen María. Por primera vez, se autorizó la celebración de esta fiesta en 1513, en la ciudad española de Cuenca; desde ahí se extendió por toda España y en 1683, el Papa Inocencio XI la admitió en la iglesia de occidente como una acción de gracias por el levantamiento del sitio a Viena y la derrota de los turcos por las fuerzas de Juan Sobieski, rey de Polonia.
Esta conmemoración es probablemente algo más antigua que el año 1513, aunque no se tienen pruebas concretas sobre ello. Todo lo que podemos decir es que la gran devoción al Santo Nombre de Jesús, que se debe en parte a las predicaciones de San Bernardino de Siena, abrió naturalmente el camino para una conmemoración similar del Santo Nombre de María.
El amor de Cristo ha reunido a un gran número de discípulos para llegar a ser un sola cosa, a fin de que en el Espíritu, como Él y gracias a Él, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los siglos, amándolo «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (Dt 6,5) y amando al prójimo «como a sí mismos» (cf Mt 22,39).
Entre estos discípulos, los reunidos en las comunidades religiosas, mujeres y hombres «de toda lengua, raza, pueblo y tribu» (Ap 7,9), han sido y siguen siendo todavía una expresión particularmente elocuente de este sublime e ilimitado Amor. Nacidas «no del deseo de la carne o de la sangre» ni de simpatías personales o de motivos humanos, sino «de Dios» (Jn 1,13), de una vocación divina y de una divina atracción, las comunidades religiosas son un signo vivo de la primacía del Amor de Dios que obra maravillas y del amor a Dios y a los hermanos, como lo manifestó y vivió Jesucristo. (La Vida Fraterna en Comunidad, 1).

Comunidad San Pablo

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San Pablo

Fiesta: 29 de junio

El llamado “Apóstol de las gentes”, es decir, de las naciones, no conoció a Jesús durante su vida terrena en Jerusalén o por los caminos de Galilea, como los Doce apóstoles. Es el primero que tuvo como experiencia sólo la del Resucitado, la misma que tendrán luego todos los cristianos. Este judío nacido en Tarso que recibió del rabino Gamaliel el Viejo una enseñanza rigurosa de la Ley y que es un ciudadano romano, recibe como misión concreta la de ir a predicar la Palabra de Dios a todos los hombres: primero en Antioquía y en Asia menor, luego en Grecia y Roma. Con Pablo, en pocos años y de modo ardiente, “la ley sale de Sión y la palabra de Dios de Jerusalén”, como había profetizado Miqueas (4,2). Y “sale” con un doble sentido del término. Pablo va a dar testimonio de las enseñanzas de sus padres y de lo que ha experimentado: ¡Cristo ha resucitado!
Pablo es conocido, tanto por las Cartas que escribió (siete reconocidas como indudablemente auténticas en sentido estricto), como por la historia de su vida, que narra Lucas en los Hechos de los Apóstoles. Su figura, sin embargo, sigue siendo algo misteriosa. Por una parte, estas Cartas conciernen solamente unos quince años de su vida. Por la otra, los Hechos que refieren su trayectoria fueron escritos veinte años después de su muerte, con el tono apologético de la época. Daremos, pues, preferencia a los datos que se hallan en las Cartas de Pablo y a su cronología, que coincide mayormente con la duración de sus desplazamientos. Es el gran teólogo de los textos bíblicos y figura central en las primeras comunidades cristianas.
La Comunidad San Pablo Apóstol nació en el año 2008 como fusión de varias comunidades que quedaron con pocos integrantes. En cada encuentro semanal con los hermanos de comunidad, nos nutrimos con la Palabra de Dios, la catequesis y los testimonios que cada uno aporta. Celebramos la vida en cada cumpleaños, compartiendo los dones que Dios nos regala.
Centrados en Cristo, cultivamos la amistad, perseverando en la oración y la lectura diaria, creciendo en la fe que nos anima y nos da esperanza para caminar juntos hacia la conversión. “¿Quién podrá entonces separarnos  del amor de Cristo?” (Romanos 8,35)
Henchidos con el Espíritu de Dios que nos impulsa, salimos a compartir, en las distintas misiones barriales, nuestra experiencia del amor de Dios. Como San Pablo decimos: “Todo lo podemos en Dios que nos conforta”

  Los integrantes de la pequeña Comunidad San Pablo somos diez:

  • Eva Viturro  (FSAR, Ministro de la Eucaristía)
  • Gregoria Flores (Cofradía del Señor y la Virgen del Milagro)
  • María Elena Ursomarzo 
  • Cueto, María del Carmen (FSAR)
  • María Teresa Sanz 
  • Jorge Ruiz 
  • Marta Vallejo (Ministro de la Eucaristía) En estos momentos coordina la Comunidad. 
  • Leandro Santillán (Catequesis familiar)
  • Haydeé Trigo (Catequista de la comunidad)
  • Rosa Pavón  (COPAPA, Catequesis familiar).

Comunidad Nuestra Señora del Pilar

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Nuestra Señora del Pilar

Fiesta: 12 de octubre

La tradición, tal como ha surgido de unos documentos del siglo XIII que se conservan en la catedral de Zaragoza, se remonta a la época inmediatamente posterior a la Ascensión de Jesucristo, cuando los apóstoles, fortalecidos con el Espíritu Santo, predicaban el Evangelio. Se dice que, por entonces (40 AD), el Apóstol Santiago el Mayor, hermano de San Juan e hijo de Zebedeo, predicaba en España. Aquellas tierras no habían recibido el evangelio, por lo que se encontraban atadas al paganismo. Santiago obtuvo la bendición de la Santísima Virgen para su misión.
Santiago, “pasando por Asturias llegó hasta Aragón, actual ciudad de Zaragoza. Allí predicó muchos días y eligió como acompañantes a ocho hombres, con los cuales trataba de día del reino de Dios, y por la noche, recorría las riberas para tomar algún descanso”.
En la noche del 2 de enero del año 40, Santiago, junto al río Ebro, “oyó voces de ángeles que cantaban Ave, María, gratia plena y vio aparecer a la Virgen Madre de Cristo, de pie sobre un pilar de mármol”. La Santísima Virgen, que aún vivía en carne mortal, le pidió al Apóstol que se le construyese allí una iglesia, con el altar en torno al pilar donde estaba de pie y prometió que “permanecerá este sitio hasta el fin de los tiempos para que la virtud de Dios obre portentos y maravillas por mi intercesión con aquellos que en sus necesidades imploren mi patrocinio”. El Apóstol Santiago y los ocho testigos del prodigio comenzaron inmediatamente a edificar una iglesia en aquel sitio y la consagró y le dio el título de Santa María del Pilar, antes de regresarse a Judea. Esta fue la primera iglesia dedicada en honor a la Virgen Santísima.
El amor de Cristo ha reunido a un gran número de discípulos para llegar a ser un sola cosa, a fin de que en el Espíritu, como Él y gracias a Él, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los siglos, amándolo «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (Dt 6,5) y amando al prójimo «como a sí mismos» (cf Mt 22,39).
Entre estos discípulos, los reunidos en las comunidades religiosas, mujeres y hombres «de toda lengua, raza, pueblo y tribu» (Ap 7,9), han sido y siguen siendo todavía una expresión particularmente elocuente de este sublime e ilimitado Amor. Nacidas «no del deseo de la carne o de la sangre» ni de simpatías personales o de motivos humanos, sino «de Dios» (Jn 1,13), de una vocación divina y de una divina atracción, las comunidades religiosas son un signo vivo de la primacía del Amor de Dios que obra maravillas y del amor a Dios y a los hermanos, como lo manifestó y vivió Jesucristo. (La Vida Fraterna en Comunidad, 1).

Comunidad Señora y Señor del Milagro

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Nuestra Señora y Señor del Milagro

Fiesta: 15 de septiembre

El Obispo de Tucumán, Fray Francisco de Victoria mandó desde España la imagen de la Virgen del Rosario para Córdoba y otro con el Señor Crucificado para la Iglesia Matriz de Salta.
Cuando comenzaron los terremotos del 13 de septiembre de 1692 se vivieron días de angustia pero también signos de la protección del Señor y de la Virgen sobre la Ciudad de Salta. La gente, desolada, se dirigió a la plaza y algunos entraron en la Iglesia Matriz para sacar el Santísimo Sacramento. Se hizo luego una procesión con Jesús Sacramentado alrededor de la plaza.
Quienes entraron delante del Tabernáculo pudieron observar la imagen de la Pura y Limpia Concepción, caída de su hornacina, intacta y en actitud suplicante.
Al acercarse a la imagen contemplaron con asombro que el rostro de la Virgen cambiaba de colores, del pálido de la aflicción. Mientras se instalaba la Imagen de la Virgen en el Atrio, pero los temblores no cesaban. El padre José Carrión sintió una voz que con toda claridad le decía que mientras no sacasen al Santo Cristo, abandonado en el Altar de las Ánimas, no cesarían los terremotos. El sacerdote llevó la imagen de Cristo en andas y el pueblo acompañó. Las campanas llamaron a la penitencia, invitando a la primera procesión a la que acudieron las autoridades civiles y militares junto a los pobladores, presididos por los sacerdotes. Así nace el Milagro de la conversión de un pueblo, desde el llanto, la esperanza y la penitencia vividos en el Amor de un Dios que con su amor llegó buscando el amor de un Pueblo, como dice el Himno en su honor. En 1902, a pedido del Obispo de Salta Monseñor Matías Linares, el Papa León XIII concedió la Coronación Pontificia de la Virgen del Milagro. El Milagro de Salta: Todos los años, peregrinos de toda la provincia llegan a Salta caminando en ofrenda a los Santos Patronos. Así, el 6 septiembre inicia la Novena en Honor del Señor y de la Virgen del Milagro. Ciudadanos de la Capital y peregrinos acuden masivamente a la Catedral Basílica a rezarla o devotamente lo hacen en sus casas, el 13 de septiembre de cada año, en presencia de los Obispos Argentinos, se coronan al Señor y a la Virgen del Milagro y se realiza la Solemnidad de la Santísima Virgen del Milagro; el 14 de septiembre se realiza la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz y el 15, con la Procesión en su honor, es el día de la Solemnidad del Señor del Milagro.
Esta Comunidad empezó a caminar en el 2009. Fueron varias las inscripciones y deserciones que hubo, fue muy difícil crear un clima fraterno y una asistencia estable.  Debemos dar gracias a Dios por la paciencia y perseverancia del P. Germán y del matrimonio Jorge y María Teresa Ruiz que nos acompañaron tanto tiempo seguido, sin abandonarnos, escuchándonos y haciendo lo posible para que cada uno de nosotros pudiéramos entender, cuál es la voluntad de Dios.
Hoy somos siete las personas que perseveramos, y nos reunimos todos los sábados a las 18hrs en la parroquia.   Hemos descubierto que entre nosotras reina el amor que Jesús nos enseña, nos sentimos verdaderas hermanas de la vida, todo lo compartimos, hemos descubierto que el Señor nos necesita y nos hacemos de tiempo para cumplir todas con un apostolado.  Silvia Palacio es la coordinadora de la comunidad, Gregoria Flores, Delia Saldía, Lidia Alberto, Delia Flores,  colaboran en el ropero de CARITAS, Milagros Vilte arma los arreglos florales del Templo y Griselda Aparicio, ejerce su apostolado en el Ministerio de la Eucaristía.
Siempre participamos de las Misiones Parroquiales,  caminamos las calles de nuestro barrio anunciando el Evangelio,  eso nos hace crecer en la fe y conocer las carencias de la gente.   Esas necesidades de tantos niños, jóvenes, adultos y ancianos nos conmueven, nos duelen…   acá es donde escuchamos la Palabra de Jesús que dice “denle ustedes de comer”   Eso nos motivan a colaborar en CARITAS PARROQUIAL, ya sea trabajando en el ropero, o preparando y atendiendo la “Feria de Ropa” que hacemos todos los segundo domingos de cada mes.
 El servicio a Dios y al prójimo, es lo que nos permite sentirnos plenas.

Comunidad Santa Teresa

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Comunidad Santa Teresa

Fiesta: 15 de octubre

Nacida en Ávila el año 1515, Teresa de Cepeda y Ahumada emprendió a los cuarenta años la tarea de reformar la orden carmelitana según su regla primitiva, guiada por Dios por medio de coloquios místicos, y con la ayuda de San Juan de la Cruz (quien a su vez reformó la rama masculina de su Orden, separando a los Carmelitas descalzos de los calzados). Se trató de una misión casi inverosímil para una mujer de salud delicada como la suya: desde el monasterio de San José, fuera de las murallas de Ávila, primer convento del Carmelo reformado por ella, partió, con la carga de los tesoros de su Castillo interior, en todas las direcciones de España y llevó a cabo numerosas fundaciones, suscitando también muchos resentimientos, hasta el punto que temporáneamente se le quitó el permiso de trazar otras reformas y de fundar nuevas cases.
Maestra de místicos y directora de conciencias, tuvo contactos epistolares hasta con el rey Felipe II de España y con los personajes más ilustres de su tiempo; pero como mujer práctica se ocupaba de las cosas mínimas del monasterio y nunca descuidaba la parte económica, porque, como ella misma decía: “Teresa, sin la gracia de Dios, es una pobre mujer; con la gracia de Dios, una fuerza; con la gracia de Dios y mucho dinero, una potencia”. Por petición del confesor, Teresa escribió la historia de su vida, un libro de confesiones entre los más sinceros e impresionantes. En la introducción hace esta observación: “Yo hubiera querido que, así como me han ordenado escribir mi modo de oración y las gracias que me ha concedido el Señor, me hubieran permitido también narrar detalladamente y con claridad mis grandes pecados. Es la historia de un alma que lucha apasionadamente por subir, sin lograrlo, al principio”. Algunos de sus libros más renombrados son: “El camino de la perfección”, “Pensamientos sobre el amor de Dios” y “El castillo interior”. Murió en Alba de Tormes en la noche del 14 de octubre de 1582, y en 1622 fue proclamada santa. El 27 de septiembre de 1970 Pablo VI la proclamó doctora de la Iglesia.
El amor de Cristo ha reunido a un gran número de discípulos para llegar a ser un sola cosa, a fin de que en el Espíritu, como Él y gracias a Él, pudieran responder al amor del Padre a lo largo de los siglos, amándolo «con todo el corazón, con toda el alma, con todas las fuerzas» (Dt 6,5) y amando al prójimo «como a sí mismos» (cf Mt 22,39).
Entre estos discípulos, los reunidos en las comunidades religiosas, mujeres y hombres «de toda lengua, raza, pueblo y tribu» (Ap 7,9), han sido y siguen siendo todavía una expresión particularmente elocuente de este sublime e ilimitado Amor. Nacidas «no del deseo de la carne o de la sangre» ni de simpatías personales o de motivos humanos, sino «de Dios» (Jn 1,13), de una vocación divina y de una divina atracción, las comunidades religiosas son un signo vivo de la primacía del Amor de Dios que obra maravillas y del amor a Dios y a los hermanos, como lo manifestó y vivió Jesucristo. (La Vida Fraterna en Comunidad, 1).

Comunidad San Juan Pablo II

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San Juan Pablo II

Fiesta: 22 de octubre

Karol Józef Wojtyła, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia, el 18 de mayo de 1920. Era el más pequeño de los tres hijos de Karol Wojtyła y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941. Su hermana Olga murió antes de que naciera él. Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania. A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo titular de Olmi y Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.
El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967, con el título de San Cesareo en Palatio, Diaconía elevada pro illa vice a título presbiteral. Participó en el Concilio Vaticano II (1962-1965), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes. Los cardenales reunidos en Cónclave le eligieron Papa el 16 de octubre de 1978. Tomó el nombre de Juan Pablo II y el 22 de octubre comenzó solemnemente su ministerio petrino como 263 sucesor del Apóstol Pedro. Su pontificado ha sido uno de los más largos de la historia de la Iglesia y ha durado casi 27 años. Realizó 104 viajes apostólicos fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma, visitó 317 de las 333 parroquias romanas. Proclamó 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos.
Juan Pablo II falleció el 2 de abril de 2005, a las 21.37, mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina. Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro. El Papa Benedicto XVI lo beatificó el 1 de mayo de 2011. El Santo Padre Francisco lo canonizó, junto a Juan XXIII, el 27 de abril del 2014.
Arrancamos como casa de reunión, (pre-comunidad) en el año 2003.
En el 2004 pasamos por el Retiro de Evangelización y por gracia del Espíritu Santo, nos convertimos en Comunidad “NUESTRA SEÑORA MADRE DE LA CONSOLACION”. Llegamos a ser once miembros, “Hermanos en fe” convertidos al Señor ;lo cual fue y sigue siendo; una experiencia “INOLVIDABLE”.
Todos unidos por un mismo “SENTIMIENTO DIRIGIDOS AL SEÑOR”, caminamos juntos con la diversidad de dones y carismas recibidos ; sin tener en cuenta posición social; profesión u ocupación de cada uno; lo único que nos unía y nos une, es el amor hacia Dios.
Pasaron los años y circunstancias de la vida hicieron que, algunos hermanitos se alejaran de la comunidad, pero siempre tuvieron su lugar, su silla vacía; esperándolos y nosotros dispuestos a recibirlos ; como ha ocurrido; porque nunca se fueron de nuestro corazón de hermanos.
En 2011 éramos 5 en la comunidad ” CONSOLACION” con alegría recibimos a integrantes nuevos después del REF, el 2 de abril de 2011 nos fundimos en el mismo amor, y nos llamamos por aquel entonces ; BTO SAN  JUAN PABLO II y seguimos hasta el día de hoy como San Juan Pablo II.
Cada integrantes de la comunidad, ponemos al servicio de Dios nuestro dones y carismas participando de los diversos apostolados de nuestra parroquia. Compartimos momentos bellos, buenos y malos. Hoy somos testigos vivientes cada uno, de lo que Dios obro y lo sigue haciendo, en nuestras vidas.

Comunidad Santa Rita

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Santa Rita de Cascia

Fiesta: 22 de mayo

Rita nació en la aldea de Roccaporena, 5 km al oeste del pueblo de Cascia (provincia de Perugia, región de Umbría) en 1381 y falleció el 22 de mayo de 1457.
Nació de padres mayores. A pesar de que quería ser monja, cuando tenía 14 años de edad sus padres la casaron con un hombre del pueblo llamado Fernando Manccini. Su esposo le causó muchos sufrimientos, pero ella se consolaba en la oración y le devolvió su crueldad con bondad, logrando su conversión a Cristo con el paso de los años.
Tuvieron dos hijos mellizos, Jacobo y Paolo. Un día Manccini —que trabajaba como sereno de la aldea de Rocca Porena y tenía muchos enemigos por sus fechorías pasadas- fue emboscado y asesinado. Una vez viuda, pero aliviada ya que había logrado que Fernando muriera en paz, Rita pidió la admisión al monasterio de las agustinas de Santa María Magdalena, en Cascia (establecido en 1256). Pero no fue aceptada debido a que sólo se permitían vírgenes. Un año más tarde (1417) también murieron sus dos hijos púberes. Fallecieron ambos al mismo tiempo, de muerte natural. Rita los había preparado plenamente para encontrarse con Cristo. Con un amor heroico por sus almas, le había suplicado que ambos adolescentes murieran, porque temía que estuvieran planeando vengar el asesinato de su padre (la ley de la vendetta). Habrían cometido así el pecado capital de la venganza, lo que hubiera condenado sus almas eternamente. Ambos se enfermaron y murieron, también pidiendo perdón a su madre por todos los dolores que le habían causado.
Ya sin obligaciones familiares, Rita fue aceptada en el convento, recibió los hábitos de monja, y más tarde realizó su profesión de fe. Tenía 36 años. En el convento, Rita se entregó a una vida de oración y penitencia.
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