El día 04 de septiembre la comunidad parroquial esperaba con impaciencia la cita con la Madre de la Consolación. A las 19:00 horas, de la mano de Nuestra Señora de la Consolación, se reunía en torno al altar para recordar la entrega de su Hijo por nuestra salvación.

La Eucaristía estaba presidida por S.E. monseñor Enrique Eguía Seguí, obispo auxiliar de  Buenos Aires y provicario general y vicario de pastoral del arzobispado porteño; estaba acompañado por los miembros de la comunidad –Fr. Darío Quintana, 20170904_201424vicario en Argentina, Fr. José Luis Guaglianone, vicario parroquial, Fr. Sebastián Canastrelli, vicario parroquial,  Fr. Jesús Suela, párroco y Fr. Luis, religioso de votos temporales que está entre nosotros para hacer un periodo de inserción pastoral en la vicaría de Argentina.

Se encontraban en el templo religiosas y religiosos de comunidades vecinas y miembros de la Fraternidad Seglar de la parroquia Nuestra Señora de Luján, de la diócesis de San Martín.

Monseñor Enrique, en la homilía habló a la comunidad parroquial de la ternura de María, citando el nº 286 de la encíclica Evangelii Gaudium del papa Francisco: María es la que sabe transformar una cueva de animales en la casa de Jesús, con unos pobres pañales y una montaña de ternura. Ella es la esclavita del Padre que se estremece en la alabanza. Ella es la amiga siempre atenta para que no falte el vino en nuestras vidas. Ella es la del corazón abierto por la espada, que comprende todas las penas. Como madre de todos, es signo de esperanza para los pueblos que sufren dolores de parto hasta que brote la justicia. Ella es la misionera que se acerca a nosotros para acompañarnos por la vida, abriendo los corazones a la fe con su cariño materno. Como una verdadera madre, ella camina con nosotros, lucha con nosotros, y derrama incesantemente la cercanía del amor de Dios”.

20170904_201058

La celebración culminó con la procesión dentro del templo, llevando la imagen de nuestra Madre, cantando la Salve frente al altar de nuestra Señora de Luján y luego, ante el altar cantamos el himno  a la Consolación y recibimos la bendición.

El párroco agradeció la presencia de todos, especialmente a monseñor por su disposición para acompañarnos en estas fiestas patronales, al coro y a los presentes que fueron invitados a compartir también la mesa en el salón Consolación.



Galería de imágenes



Posteo-Cronica: Fray Jesús Suela- Tere Becerra